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Una modesta proposición

Tal es el título de una pequeña obra de Jonathan Swift donde plantea cómo “evitar que los niños de Irlanda sean una carga para sus padres o su país y para hacerlos útiles al pueblo.”  Decía Swift: (…) “Me ha asegurado un joven americano muy entendido que conozco en Londres, que un tierno niño saludable y bien criado constituye, al año de edad, el alimento más delicioso, nutritivo y sano, ya sea estofado, asado, al horno o hervido; y yo no dudo que servirá igualmente en un fricasé o en un guisado. 
Por lo tanto, propongo humildemente a la consideración del público que de los ciento veinte mil niños ya anotados, veinte mil sean reservados para la reproducción; de ellos, sólo una cuarta parte serán machos, lo que ya es más de lo que permitimos a las ovejas, los vacunos y los cerdos. Mi razón es que esos niños raramente son frutos del matrimonio, una circunstancia no muy venerada por nuestros rústicos: en consecuencia un macho será suficiente para servir a cuatro hembras. De manera que los cien mil restantes pueden, al año de edad, ser ofrecidos en venta a las personas de calidad y fortuna del reino, aconsejando siempre a las madres que los amamanten copiosamente durante el último mes, a fin de ponerlos regordetes y mantecosos para una buena mesa. Un niño hará dos fuentes en una comida para los amigos, y cuando la familia cene sola, el cuarto delantero o trasero constituirá un plato razonable. Y hervido y sazonado con un poco de pimienta y sal, resultará muy bueno hasta el cuarto día, especialmente en invierno.” (…)

Mi proposición es más modesta aún, nada de erradicar el hambre y la miseria del mundo, sino convertir Jaén en el pasmo urbanístico del orbe. Ya sabemos de la importancia del yacimiento de Marroquíes Bajos que unido al reciente hallazgo de una muralla (la de la foto) y añadiendo lo expoliado, soterrado por constructores, y lo todavía ignoto, podemos estar ante una ciudad impotente -perdón, imponente- por lo que sólo necesitaríamos:

1. Una enorme sartén (con 3 kilómetros de diámetro bastaría)

2. El suficiente vigor para manejarla.

Como si de una gran tortilla española se tratara (de camino también podríamos entrar en el libro Guinness de los records junto al del aceite) colocaríamos el bulevar y su subsuelo en la sartén, le daríamos la vuelta y ¡eh voila!, la Nueva Jaén habría nacido, pletórica de esplendor para asombro del mundo.

muralla

La Atlántida y Marroquíes Bajos

Gracias a unos comentarios en la entrada que sobre Marroquíes Bajos hice hace algunos días he descubierto a Georgeos Díaz-Montexano y, de los enlaces que me enviaban, en concreto este, transcribo literalmente su interesante contenido:

 

La Atlántida y Marroquíes Bajos

La Atlántida y Marroquíes Bajos

En el año 2004, un científico alemán propuso que en Doñana podría hallarse la acrópolis de Atlantis, a partir de unas imágenes de satélite cedidas por un investigador español y en las que podían observarse unas posibles formaciones circulares similares a la estructura que presentaba la capital de la Atlántida según la descripción de Platón.

Hace dos veranos se produjo una polémica encendida que saltó a casi todos los medios nacionales – y a algunos extranjeros – debido a que unos periodistas de un importante Diario Nacional – en su investigación – descubrieron que el científico alemánRainer W. Kühne literalmente estaba utilizando las fotografías de satélite, hipótesis y descubrimientos de un investigador hispano-cubano, Georgeos Díaz-Montexano, que durante más de quince años investiga la Atlántida de Platón, defendiendo la teoría de que esta era una civilización o emporio de gran importancia que tuvo su asiento principal en Iberia y el Marruecos occidental y cuyo colapso se produjo a finales de la Edad del Bronce Mediterráneo, entre el 1500 o el 1300 antes de Cristo.

Ahora, un equipo de científicos españoles ha creído factible la búsqueda estos posibles restos en el área del Parque de Doñana, en Huelva, junto a la desembocadura del Guadalquivir, río de Andalucía que justamente era conocido en la antigüedad con el nombre de Tartessos, como acreditan varios autores griegos y romanos, en especial el célebre Estrabón.

Hace unos años Díaz-Montexano – partiendo de la base de algunas investigaciones geológicas y sismológicas anteriores realizadas por científicos españoles, portugueses y franceces – logró reconstruir algunas fechas de posibles tsunamis que durante la Edad del bronce y principios de la Edad del Hierro pudieron afectar en gran medida toda la costa suroeste de Andalucía, desde Gibraltar hasta Huelva, y probablemente hasta el Cabo de San Vicente en Portugal. Entre las fechas de tsunamis precedidos por grandes terremotos propuestas por el investigador hispano-cubano para esta época de finales de la Edad del Bronce se hallan el 1500 y el 1300 antes de Cristo.

Recientemente, lo que no era más que una hipótesis de trabajo del citado investigador, ahora parece que podría ser confirmado gracias a los estudios científicos realizados por el equipo de investigadores españoles encabezado por Sebastián Celestino y Juan Villarías Robles, ambos del CSIC, y Ángel León, historiador y profesor de secundaria de la Fundación Hogar del Empleado (Fuhem) y el geólogo y profesor de la Universidad de Huelva Antonio Rodríguez quienes han descubierto muestras del subsuelo de Doñana, tomadas el verano pasado, que confirman la existencia de al menos dos posibles tsunamis. Como explica el geólogo Antonio Rodriguez: “…Donde tenía que haber sólo arcilla -procedente de la sedimentación normal de una zona permanentemente anegada por el agua- hay dos capas que pueden tener un metro de concentración de arena…”. Según el científico de la Universidad de Huelva, esto quiere decir que se produjeron dos episodios violentos, probablemente tsunamis, y trabajos anteriores han encontrado muy cerca evidencias de otros dos posibles tsunamis: uno sobre el año 1500 antes de Cristo, una de las fechas propuestas por Georgeos Díaz-Montexano, y otro en el 255 después de Cristo. Según estos científicos españoles, al menos uno de los dostsunamis registrados en la marisma de Doñana, estaría entonces entre esas dos fechas. “…Esto cuadra perfectamente con la teoría de una ciudad prerromana borrada del mapa…”, comenta el profesor Rodríguez.

Este estudio se ve reforzado por el hallazgo realizado por el mismo estudioso hispanocubano hace unos años, de visibles estructuras circulares y cuadrangulares, y otras con formas muy curiosas, que sin duda no son naturales, y que pudieron ser descubiertas mediante observación por fotografía aérea y de satélite y que fueron publicadas en su sitio personal, y en varios sitios y portales de investigación histórica de Internet. Evidencias que el equipo de científicos que ahora investiga en Doñana también están usando como guía en sus investigaciones.

La posibilidad de hallarse la ciudad de Tartessos, o incluso la acrópolis concéntrica circular de la Atlántida, como viene defendiendo y demostrando el investigador hispano-cubano – con la aportación de numerosas pruebas de calidad – desde hace más de quince años, son realmente elevadas. En los años 2002 y 2003 Díaz-Montexano expuso en dos Universidades españolas (Barcelona y Madrid), sus teorías e investigaciones ante los especialistas, argumentando todos estas hipótesis y hechos que ahora están siendo confirmados por los científicos españoles de la Universidad de Huelva y del CSIC. En las mismas fechas el polémico investigador descubrió la enorme similitud existente entre la primitiva ciudad de Jaén, en marroquíes Bajos, y la acrópolis de Atlantis, según la descripción que ofrece el gran filósofo griego Platón en su diálogo del Critias o el Atlántico.

El asentamiento de Marroquíes Bajos, de cuyo núcleo central hay restos en la zona norte de la ciudad moderna, al igual que la acrópolis de Atlantis, se organizaba en cinco círculos concéntricos. Éstos estaban delimitados por fosos excavados que canalizaban el agua que llegaba desde las faldas de las montañas cercanas para luego distribuirse en el interior de los anillos hasta las viviendas. Lo mismo podemos ver en las descripciones que hace Platón sobre la funcionalidad de los canales en torno a la ciudad principal de la Atlántida.

Según el polémico investigador, la ciudad calcolítica y de la Edad del Bronce de Marroquíes Bajos se edificó con el mismo diseño descrito por Platón. Las excavaciones arqueológicas han demostrado que el núcleo principal era como una isla circular rodeada de cinco fosos (como los cinco anillos que rodeaban a la isla Atlantis), mientras que el diámetro del anillo exterior se ha calculado en unos 1.900 metros. El hispano-cubano señala que según Platón el ancho máximo, o diámetro, de los cinco anillos sumados era de 11 estadios, que multiplicados por la media conocida de 177,6 metros por estadio ofrece la suma de 1.953,6 metros, apenas unos 54 metros de diferencia con respecto al diámetro máximo de los anillos de la ciudad de Marroquíes Bajos.

El investigador hispano-cubano señala que, según Platón, la Acrópolis de Atlantis se hallaba distante del ‘thalattas’ (en Griego, ‘agua salada’ o ‘agua de mar’) tan sólo a unos 50 estadios, que serían unos 8 o 9 km. La única manera de poder asociar la primitiva ciudad circular concéntrica de Jaén con la Acrópolis de Atlantis sería demostrando que a finales de la Edad del Bronce el agua salada del mar llegaba hasta un punto distante, aproximadamente, en unos 9 kilómetros del actual asentamiento de Marroquíes Bajos. Sin embargo, esta posibilidad es muy remota, casi imposible, y además el sitio se encuentra en un punto demasiado alto para que pueda haber sido tragado por una inundación o tsunami. 

“…Creo – mantiene el experto en los códices y manuscritos de Platón – que la existencia de la primitiva ciudad concéntrica de Jaén – tan similar a la acrópolis de Atlantis – podría demostrar que éste era el patrón arquitectónico usado por determinados pueblos de Iberia durante el Calcolítico y la Edad del Bronce, pueblos que serían los mismos que Platón describe bajo el nombre de Atlánticos, es decir, pueblos de las costas atlánticas. La ciudad de Marroquíes Bajos fue edificada por estos pueblos que podríamos llamar (como lo hizo Platón) ‘atlantes’ o ‘atlánticos’; pueblos del Calcolítico y del Bronce de la Península Ibérica, que no sólo habitaron en Andalucía, según se deduce de los últimos hallazgos en otros lugares de Iberia como en la propia capital de España, Madrid…”.


De este modo, hasta la fecha, la ciudad circular concéntrica de Marroquíes Bajos de Jaén es la que más se aproxima – más allá de cualquier duda razonable – a las descripciones que ofrece Platón de la ciudad principal de Atlantis en cuanto al diseño arquitectónico y las medidas de los fosos circulares y demás estructuras de canalización.

Pero las coincidencias no acaban en la anteriormente expuesto, el mencionado investigador también ha descubierto en una cerámica de finales del Bronce y principios de la Edad del Hierro, hallada en Jaén, y que se exibe en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, el mismo diseño de la ciudad concéntrica de Atlantis y de la Jaén pre-romana. “…Asumir que en las cercanías de una ciudad tan importante como esta, que además presenta en sus fases pre-históricas y proto-históricas un diseño arquitectónico casi idéntico – hasta en los detalles – al descrito por Platón en el Critias, aparezca una cerámica con una clara representación del esquema arquitectónico de la acrópolis de Atlantis, y que todo ello no sea más que una mera conjunción de casualidades atenta contra el más elemental sentido común…”

No parece tampoco casualidad que solamente en Iberia se hayan descubierto otros restos de cerámicas de finales de la Edad del Bronce con estos símbolos que representan un esquema idéntico o muy similar al de la ciudad de Atlantis, compuesto por varios anillos o círculos concéntricos, y desde cuyo centro se extiende una línea (como un canal) hacia el exterior de los anillos, coincidiendo con las descripciones de Platón, en defintiva, un motivo pictórico que él ha denominado como “Concentric Rings and Channel” o “símbolo de la Atlántida”.

Tampoco parece casual que solamente en Iberia, en Jaén, se hallan encontrado estos restos de una antigua ciudad circular concéntrica que alternaba fosos circulares de agua con anillos de tierra sobre los que edificaban y que eran conectados mediante puentes, así como complejas canalizaciones que servían para traer las aguas de las montañas; todo casi exactamente igual a como describe Platón en el Critias. Ciudades circulares o con fosos de protección alrededor se conocen algunas en otros sitios de Europa, pero ninguna como la de Jaén – con estas características tan complejas e hidraúlicas, tan similares a la ciudad principal de la Atlántida – ni tan antigua como la ciudad concéntrica circular de Jaén. Igualmente cerámicas con simples círculos concéntricos podrán hallarse en muchos lugares del Mediterráneo, perteneciente a otros pueblos como griegos, fenicios y etruscos, pero cerámicas con símbolos de “Anillos Concétricos y Canales”, como el esquema de Atlantis, solamente aparecen en Iberia – al menos hasta la fecha – como ha demostrado el investigador hispano-cubano.

Todas estas evidencias físicas, o pruebas, permiten deducir que pudo existir una ciudad mucho más grande e importante que la primitiva ciudad concéntrica de Jaén, en algún punto más cercano a la desembocadura antigua del río Tartessos o Guadalquivir, como bien podría ser muy cerca de la actual Sevilla, o incluso en algún punto del parque de Doñana como ya defendiera en 1672 el cronista real de España, José Pellicer de Ossau i Tovar. Y es evidente que cualquier ciudad similar a la hallada en Jaén que se pueda encontrar en un punto mucho más próximo a los 50 estadios (9,5 km) de la antigua línea de costa, que ofrece Platón, no podría ser otra que la misma acrópolis de Atlantis.

Como ha demostrado el investigador hispano-cubano, sin duda alguna, Platón localiza la Isla o Península (en griego Nêsos) Atlántica delante de la boca o estrecho que en los tiempos de Solón y de Platón eran conocidos como Columnas de Hércules. Este accidente geográfico en aquellos tiempos (siglos VI-IV a.C.) era identificado con el actual estrecho de Gibraltar, lo que se confirma al señalar Platón – supuestamente según la información que los sacerdotes egipcios ofrecieron a Solón dos siglos antes- que una región y extremidad de la Isla o Península Atlántica se denominada aún en los tiempos de Solón o de Platón como Gadeira (pronunciado Gadira); la misma Gadira fenicia y Gades romana que hoy se conoce como Cádiz, provincia de la región de Andalucía, España.

“…Durante cientos de años – explica Díaz-Montexano – hemos arrastrados con un concepto erróneo de que la Atlántida se hallaba más allá de las Columnas de Hércules , en el medio o centro del Océano Atlántico, cuando Platón ni siquiera menciona la palabra griega Ôkeanós (Océano). Platón dice de manera muy clara que la Atlántida se hallaba ubicada en el piélago Atlántico (Atlantikou Pelagos) o archipiélago Atlántico , en el vestíbulo del golfo (Golfo de Cádiz), delante (pro tou stomatos) y casi en la boca o desembocadura conocida como las Columnas de Hércules . Estos puntos geográficos – claramente identificados desde la antigüedad – demuestran que la isla o península de Atlantis solo podía hallarse muy cerca de la boca de las Columnas de Hércules, en el vestíbulo del Golfo Atlántico o de Cádiz… En todo momento se ubica tanto a la Isla-península como al archipiélago de islas Atlánticas en el Atlantikou Pelagos , es decir, en el “Piélago del Atlántico” , que es lo mismo que decir en el ” Brazo de mar” , ” Canal o Estrecho de Mar” de las Columnas de Hércules (Gibraltar) como lo demuestra la sustitución de la palabra griega ‘Pelagos’ por la latina FRETUM en las traducciones e interpretaciones latinas realizadas ya desde la propia antigüedad como en la del neoplatónico Calcidio, realizada en el siglo IV…” 

De todo lo anterior se deduce que no es nada científico seguir divulgando falsas hipótesis sobre otras absurdas localizaciones de la Atlántida en Indonesia, el Caribe, Cuba, México, los Andes, Islas Británicas, Creta, Santorini, Chipre, Israel, etc. Hipótesis, o más bien especulaciones – la mayoría pseudo-científicas – que intentan re-ubicar a la isla Atlantis hasta en los lugares más recónditos y apartados de la única situación geográfica ofrecida por Platón, o sea, de Iberia, y en concreto de las costas del suroeste de Andalucía.

Concluye Díaz-Montexano: “… Si existió alguna vez una auténtica ciudad concéntrica circular, en la que Platón (o Solón) basó su narración sobre la Atlántida, sin duda alguna, esta ciudad solamente pudo estar en algún punto de las costas de Andalucía, y relativamente cercana al estrecho de Gibraltar…”

Marroquíes Bajos

Marroquies bajos. Futura ciudad de la justicia

Marroquíes bajos (Solar de la futura Ciudad de la Justicia)

 

La llamada Zona de Expansión norte de la ciudad, el Jaén nuevo, el del Bulevar; se ha levantado sobre el Jaén más antiguo, el prehistórico. 

Tuve la oportunidad de visitar las excavaciones arqueológicas en el solar de la que será? Ciudad de la Justicia y sobrecoge imaginar la belleza y grandiosidad de la aldea que hace 4000 años, en unas 200 hectáreas, allí se levantaba. Edificaciones excavadas en la roca, fortificaciones, canalizaciones de agua y defensivas que conformaban su diseño en círculos concéntricos.

Mencionar la Atlántida me hacía evocar tiempos y territorios míticos, igual me ocurre ahora cuando oigo Marroquíes bajos.

 

Marroquies Bajos

Marroquíes Bajos