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Foco Henri Langlois

Foco

En 1982, en el prefacio del libro de Richard Roud, L’Homme de la Cinémathèque, escribía François Truffaut:

Como todos los hombres “obsesionados”, Henri Langlois dividía el mundo, a las personas, los acontecimientos en dos bloques: 1) lo que es bueno para la Cinémathèque; 2) lo que no es bveno para la Cinémathèque. Aunque alguien le conociera desde  hacía diez años, no perdía el tiempo preguntándole por su salud o su familia, porque las mismas nociones de salud y de familia sólo se podían referir a la salud de la Cinémathèque y a la familia de la Cinémathèque. Ésto no le impedía ser cordial siempre que el interlocutor aceptara subirse en marcha al tren de su conversación, que era más bien un monólogo que giraba alredor de un complot sobre el cual no le importaba que el otro ignorara las circunstancias. Por ejemplo: “-Buenos días Henri, ¿qué tal te va? -Muy mal. La rue de Valois quiere anular la asamblea del 17 de marzo a causa de las procuraciones, pero yo he contestado al inspector Pasquet que, si el ministerio hacía caso omiso de las resoluciones del 23 de julio, yo cerraría la rue de Courcelles y convocaría a los miembros de la subcomisión para leerles el informe Novak de la FIAF que sigue a la resolución 35 bis del Manifiesto de Locarno, y después he encargado a Viktor que le diga a Bascafe que el 11 de marzo no me harán lo del 29 de abril”.

Nos habíamos acostumbrado a escuchar sin entender nada, a no hacer preguntas, como quien, sin saber nada de solfeo, observa una partitura musical, y habíamos cogido simpatía a esta locuacidad paranoica y a estas caras de conspirador; haciamos broma entre nosotros hasta el momento en que, en febrero de 1968, resultó que todo era cierto. (…..) Fue necesario que el gobierno de De Gaulle la tomara con Henri Langlois e intentara echarlo de la Cinémathèque que él mismo había creado para que se levantara el viento de la desobediencia y las calles de París se llenaran de contestatarios. Si se mira hacia atrás, parece evidente que las manifestaciones a favor de Langlois fueron, respecto a los acontecimientos de mayo de 1968, lo mismo que el tráiler respecto a la gran película que éste anuncia.

Obsesión igual debe aquejar a quienes integran el Foco Henri Langlois;  sin ella no se explica la magnífica programación que han elaborado.

Jaén, este otoño, seguirá sin cines en la ciudad, pero al menos tendremos Cine.

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