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Antoñito Piedra

En La Alhambra, Revista quincenal de Artes y Letras que se publicaba en Granada, en su nº 157 de 30 de septiembre de 1904 aparece el siguiente artículo:

Un niño artista. Antoñito Piedra

Ciertamente, que es muy extraño hallar en un cuerpo de niño un espíritu de artista completamente hecho y formado; una intuición tan poderosa, que sin la preparación y el estudio que todo arte requiere, no para el mecanismo de un instrumento, sino para penetrar la idea justa de una obra, todo lo adivine y lo interprete con serenidad de juicio y gravedad de criterio.

Y también es algo extraño que el niño que tan grande espíritu atesora no presuma de hombre, y sea una de esas criaturas precoces que ó dan lástima porque todo es desarrollo de la inteligencia á expensas de la materia, ó un alocado que todo lo trastorna y lo revuelve.

El niño artista á que me refiero no es granadino, es de Jaén, la ciudad vecina; apenas ha cumplido catorce años de edad y sólo le falta un curso para terminar sus estudios de violin en el Conservatorio de Madrid, habiendo estudiado con el inolvidable Monasterio, los primeros años, y con el ilustre violinsta Hierro, después. Llámase Antonio Piedra y es hijo de un inteligente maestro de piano, del mismo nombre y apellido, de quien y del modesto é inteligente violinista de Jaén D. Fernando Roldán recibió la primera educación artística, llegando a distinguirse de tal modo, que la Diputación provincial le pensionó y le envió á estudiar al Conservatorio de Madrid.

Antoñito Piedra, como ejecutante, es notabilísimo. Su escuela es excelente y distinguida; tiene maravillosa seguridad a atacar las notas y la ejecución es clara, justa y perfectamente equilibrada. Expresando, diciendo -que es frase más gráfica- es maravilloso; no es fácil encontrar artistas ya hechos que entiendan así las obras, y he observado que lo mismo interpreta á los grandes autores antiguos que á los modernos, penetrando con la poderosa intuición á que antes me refería, el espíritu de la obra.

En Granada ha dado varios conciertos en las redacciones de El Defensor y La Publicidad, en el teatro Alhambra y en casas particulares, produciendo en todas partes sincero entusiasmo.

Pronto irá á Madrid á terminar sus estudios en nuestra primera escuela de música. Como siempre, al oir á un artista de esperanzas, hay quien piensa que debe continuar su enseñanza en el extranjero. ¡Ojalá lo consigan que el inteligente niño lo merece.

Felicito al artista y á su buen padre, y á Jaén, la ciudad hermana, que tiene la honra de contar entre sus hijos á un artista de brillante y espléndido porvenir. – V. “