Archivo de la categoría: viajes

Pedro Ordóñez de Ceballos

Viaje del mundoA mediados del siglo XVI nació en Jaén el mayor viajero que han dado estas tierras, Pedro Ordóñez de Ceballos, quien recorrió más de treinta mil leguas por tierra y mar (unos 165.000 Km.), más de cuatro veces la vuelta al mundo por el Ecuador.

Retrato de Pedro Ordoñez que aparece en sus obras

Retrato de Pedro Ordoñez que aparece en sus obras

Cuando regresa a Jaén, hacia 1600, después de unos 35 años de aventuras, se dedica a escribir, publicándose en Madrid en 1614 su libro más conocido: Viaje del mundo.

Viage del mundoHe tenido la dicha de encontrar una edición del “Viaje” en la Colección Austral, publicada en Buenos Aires en 1947. De su Libro Tercero, Capítulo XIX, “En el que se hace relación de algunas cosas maravillosas del mundo”, entresaco la relación de fuentes admirables que enumera Ordóñez de Ceballos:

“…En el distrito de la ciudad de Sión hay fuentes de aguas calientes y saladas; en la isla de Elza hay una fuente que crece y mengua, según los días, y en la Mocavia otra que hierve a borbotones; en Sabinier otra buena para tercianas y otras enfermedades, como la que hubo en Loja, junto a Granada; en Sabaura hay otra que crece por la tarde y mañana y luego se seca. En la isla de Iscla, junto a Nápoles, está aquel volcán tan famoso de quien dicen los poetas la fábula de Tifeo, que enojado Júpiter con un rayo, la soterró debajo de esta isla; cuando resuella lanza aquellas llamaradas que se ven, de las cuales la isla está sujeta a incendios. Y en tiempos de Carlos II hubo uno tan espantoso que abrasó muchos de la isla y de tierra firme y ahuyentó la comarca; duró el fuego dos meses, de aquí salen unos baños de agua caliente y azufre y alumbre. Otra su vecina, llamada Prócida, tiene baños muy fuertes; en la isla de Cicilia los hay calientes y saludables, y Mongibelo despide de sí fuego. En la ciudad de Dax, en Burdeos, hay baños calientes dentro y de fuera salados y de betún; en Bornia, de la provincia de Mononia, hay dos baños, el uno que el agua de él vuelve todos los pelos y cabellos canos y el otro quita todas las canas, y hay un lago con dos islas; en la una, en entrando hembra se muere. En Ultoni hay otros baños en la cumbre de un monte que crece y mengua cada día tres veces. Hay un lago que tiene dos islas; una tiene boca, y los que duermen allí ven visiones, y la otra es amena y apacible. El río de Santiago, el palo que cae en él lo torna piedra, y en Hungría hay agua que convierte el hierro en azufre, y otras las piedras en sal, y otras son baños calientes y saludables. En Francia, junto a Puzol, hay aguas azufradas y otros diversos manantiales y baños de varias virtudes, que parecen cifra de todos los dichos, y la tierra es fresca, amena y hermosísima, que parece que la naturaleza cifró aquí todo lo bueno. En la isla de Groenlandia hay cuatro meses de noche, sin ser jamás de día; hay un gran monasterio de dominicos bajo del nombre de Santo Tomás; hay un volcán y una fuente admirable caliente, que cuecen la comida en ella, y en tiempo del frío calientan las celdas de los frailes; sacada el agua y dejada algún tiempo se torna en betún, que con éste y con las piedras que despide el volcán edifican; la más gente de aquella isla habita en cuevas , que son tan pequeñas que les podemos decir jimios o monos. En Islandia hay tres montes y tienen volcanes, y el fuego que despide el monte Egla no abrasa ni quema, aunque sea estopa, y arde en el agua y la consume; óyense bramidos y gemidos y alaridos; dicen los naturales, or tradición de sus pasados, que serán almas que allí purgan sus pecados. Hay ríos de azufre. Hay dos fuentes que el licor de la una es como cera derretida y la otra muy caliente, que todo lo que entra en ella convierte en piedra. Hay días de dos meses, y los moradores estiman sus perrillos como hijos.

En nuestra España tienen fama los baños de Alhama, y en esta ciudad de Jaén hay algunos muy apacibles. En Nicaragua hay dos montes, una legua el uno del otro, que la claridad de las llamas se ven treinta leguas y alumbran más de dos con luz tan clara que es maravilla, y jamás se ha visto humo, ceniza y piedra; dicen que es de oro puro. En Aique, pueblo de Guatimala, hay volcanes y baños muy saludables, y en otras partes arden los peñascos y las aguas y baños son malsanos. Y en Puzol hay un campo que arden los peñascos y todo es de azufre, y de allí se sacan los alumbres. El agua de Boecia, en Negroponte, que crece y mengua cuatro veces cada día, es cosa admirable, y otras aguas hay que tienen siete flujos y reflujos en el mar, y por ser tan investigable este secreto y no poderlo alcanzar el gran filósofo Aristóteles, murió de pena; y así digo que misterios tan soberanos como en este mundo hay donde los sabios no los alcanzan y los idiotas totalmente lo ignoran…”

El Viaje del mundo está digitalizado (en su edición de 1691) en la Biblioteca Virtual de Andalucía (enlace).

Eddy Allart

Nada como la distancia para ver las cosas con más nitidez, y nadie como un extraño para fijarse en lo esencial.

Descubrí hace algún tiempo en Flickr fotos del Jaén de los 80-90 que había colgado Eddy Allart. Impresionantes. Desde entonces busco periódicamente si hay nuevas subidas para, cada vez que esto ocurre, volver a sentir escalofríos.

Gracias Eddy por recordarme aquella vieja estación, en cuya cantina bebí los primeros botellines con las “aceitunillas” o “avellanillas” que nos servía aquel buen hombre llamado Antonio.

The End of the Old Station - Eddy Allart

The End of the Old Station - Eddy Allart

Vieja - Jaén  Eddy Allart

Vieja - Jaén por Eddy Allart

Jaén Independencia - Eddy Allart

Jaén Independencia - Eddy Allart

Otro viaje a Jaén en el XIX

En el número 279 de la revista Madrid Cómico de 23 de junio de 1888 su director, Sinesio Delgado, escribe el siguiente poema:

(Apuntes de viaje)
JAÉN
-¿Conque vasté a la tierra del ronquío?
(me ha dicho un andaluz muy jaque
que en el camino de Granada tuve
la dicha de encontrarme).
-Sí, señor, á Jaén; ¿quiere usted algo?
-Pues oigasté, compare;
en Jaén hay que ver, ni más ni menos
que tres cosas notables:
la catedral, la cara é Jesucristo…
-¿Y qué más?
-Y el camino par marcharse.
De modo que era horrible
la impresión que tenía al apearme,
y sólo por quitármela de encima
cuando me ví en Jaén, me eché á la calle.
Será porque yo tengo
propensión muy marcada á equivocarme
ó porque llevo siempre la contraria
ó aprecio de otro modo los detalles,
el caso es que ¡lo juro
por la Virgen del Carmen!
me ha gustado Jaén, y no comprendo
que se vaya contento el que se marche.
La poblacion no es cosa
del otro jueves ni del otro martes;
pero hay muchas peores
que no le ocurre despreciar á nadie.
¡Y es tan alegre aquello!
hacia Mengíbar, el extenso valle
que ha transformado el río
en fuente de riqueza incalculable,
y hacia Granada (¡la gentil Granada!)
sirviendo á la ciudad como baluarte
las montañas plomizas
que dora el sol al declinar la tarde,
¡el sol de Andalucía,
que es un sol con corona de brillantes!
Además, engtre aquellos
viñedos y olivares
se conserva el genuino, el legendario,
el pintoresco traje
de la tierra andaluza, que ha servido
para prestar á la nación carácter.
Los anchos pantalones de campana
que al llegar á la bota se entreabren,
el sombrero redondo
y la manta ceñida con donaire.
La hermosa catedral, la más moderna
de nuestras catedrales,
obra de fines del pasado siglo
merece visitarse.
El celebre lagarto, que conservan,
y que es un cocodrilo respetable,
según la tradición, era un demonio
que salió, no se sabe
de dónde ni por qué, tras una santa
y se dió á acometerla con coraje.
Buscó la perseguida
su amparo en una cruz para salvarse,
y ante el lábaro santo
reventó el animal en un instante.
Así me ha referido la leyenda
un andaluz que dice que la sabe
y así la apunto bajo su palabra
sin meterme en dibujos ni detalles.
Junto á la catedral, á pocos pasos,
ocupando un perémetro muy grande
he visto los cimientos de un palacio
que honrará la ciudad cuando se acabe.
Edificio soberbio, por las trazas,
que la Diputación va á regalarse,
aunque según me han dicho, no está ahora
el país para bromas de esa clase;
pero no es de extrañar, porque lo mismo
sucede en todas partes.
También ¡es claro! visité el Casino,
que es bueno y elegante
y que demuestra que en Jaén la vida
no es tan pesada como dijo el jaque.
(…..)

 

Viajando por Jaén a principios del XIX

Transcribo alguno de los fragmentos de este libro de viajes localizable digitalmente en la Biblioteca de Andalucía. Tras cruzar en barco el Guadalquivir antes de Mengíbar, el viajero, Nicolás de la Cruz, llegaba a Jaén:
“Llegamos á Jaen, ó sea á la antigua Aurigi ú Oringe.
Esta ciudad conquistada por el Jaen: su Sto. Rei D. Fernando en 1246 local se halla situada al pie del monte Jabalcuz: es bastante escarpado y produce un marmol negro de que hacen uso en varias de sus obras. Su población será de doce mil habitantes: tiene diez parroquias. La antigua poblacion estaba hacia la parte alta: despues la nueva ha descendido hacia abaxo: ella forma una especie de semi-circulo. En el un extremo se ven trozos de su antiguo muro, y en la cima un castillo arruinado. Tiene dos calles regulares, las demas son tortuosas y con descensos y repechos. La plaza principal tiene una fuente de excelente agua. (…)
En Jaen naciò D. Luis Cabeza de Vaca Obispo de Canaria, Salamanca y Palencia, maestro del Emperador Carlos V. Tambien han florecido los medicos Alfonso Freilas que escribió sobre los contagios, y Juan de Viana autor de un tratado de pestes, sus causas y su curación. En las artes han tenido nombre Sebastian Martinez, ya citado, que nacio en 1602 y fue pintor de Felipe IV: Manuel Molina que estuvo en Roma el qual nació en Jaen en 1614 y murió de lego franciscano en 1677: era inferior á Martinez en su profesion. Un Juan de Aranda se hacia honor en la escultura en el siglo XVI.
Segun parece Jaen no tiene paseos ni diversiones. No obstante goza deliciosas vistas. Por su situación debe ser pais de muchos vientos. Su territorio vecino tampoco es abundante de cosechas, asi no es la ciudad mui rica. (….)”
¿Han pasado dos siglos?