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¡Qué va, qué va, qué va!… ¡Yo leo a Kierkegaard!

Sábado. Tarde primaveral. Lluvia y sol. Aire frío, y calor en la recacha. En Jaén, soledad en pocas zonas y bullicio en las más. Buscando las primeras recalé en una catedral vacía y una exposición de artesanía en los baños árabes. Allí encontré este colorista “Nacimiento de Venus”.

Me acompañaba Diapsálmata de Kierkegaard.

Aquí les dejo lo mejor de la tarde.

La puerta de la felicidad ¿se abre hacia afuera o hacia adentro?” La gente no hace más que hablar de que el tiempo pasa, de que la vida fluye como un río, etc. Yo no lo noto. El tiempo está quieto y yo también. Todos los planes que proyecto revierten directamente sobre mí, y cuando escupo, la saliva me cae en todo el rostro.”

“Ser un hombre completo es lo más grande que hay. Acaban de salirme unos juanetes, algo es algo.”

“Corría tan deprisa tras la felicidad que la pasó de largo.”“Lo que los filósofos dicen acerca de la realidad es con frecuencia tan decepcionante como el letrero que pende a veces sobre la puerta del almacén de un chamarilero: “Aquí se plancha”. Y claro, cuando uno va para que le planchen la ropa, se lleva chasco, pues el letrero era una cosa más entre las que estaban en venta.”

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Huidobro en la terraza de los Baños Árabes

Huidobro

..cualquiera tiempo pasado..

La vida es buena. La vida es mala. Pero mi Jacob no es nada.

Tras estas primeras lluvias del otoño, todo resplandece.

Así que paseo al casco antiguo.

Para ver como las serpientes atacan a los cisnes.

Jacob, tu no te rindas.

El paso del tiempo

Antes

“Lupita la Romántica suspira en el trance magnético, con el blanco de los ojos siempre vuelto sobre el misterio.”

Después

Remojadero del pescado

Escribía Fernando Fernán-Gómez en “El tiempo amarillo” que el olor natural de nuestro cine era el olor a cocido.

En mi tiempo amarillo, el olor de la calle Remojadero del pescado era el de la prostitución (una suerte de pestilencia mezcla de sudor y tristeza, nada comparable al perfume podrido que hoy comparte espacio en los periódicos con editoriales llamando al civismo),  y la película era La vida de Brian:

Espectador de Jesucristo: Creo que ha dicho “Bienaventurados los queseros”.  Espectadora: ¿Por qué precisamente los queseros?                                         Marido de la espectadora: Hombre, no hay que tomarlo literalmente, se refiere a todos los fabricantes de productos lácteos”.

Pijus Magníficus: ¡Ciudadanoz! ¡Tenemoz a Zanzón, el azezino zaduceo! ¡Zilaz de Zidia, aliaz el Zagaz! ¡Zezenta y zeiz zediciozoz de Cezarea y…!

Reg: Bueno, pero aparte del alcantarillado, la sanidad, la enseñanza, el vino, el orden público, la irrigación, las carreteras y los baños públicos, ¿qué han hecho los romanos por nosotros?                                                                                          Militante del Frente Popular de Judea: Nos han dado la paz.                    Reg: ¿La paz? ¡Que te folle un pez!

Kitsch

Como una avejentada diva que persiste en acicalarse ya sin pericia, aparece el Hostal “La Española”, con un pasado de esplendor repleto de fantasmas que convierten lo estético en pantomima.

Hostal La Española

Hostal La Española

Tras la cosmética, pugnando por no ahogarse, sobrevive belleza.

Hostal La Española