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Palíndromo

Me contaron hoy esta historia:

Un comunista explicaba a un amigo qué era el capitalismo: 

-El capitalismo es la explotación del hombre por el hombre, decía.

-¿Y el comunismo? le interrogó su amigo.

– El comunismo es todo lo contrario.

Ella, más la cercanía a las elecciones me llevaron a los palíndromos, esas palabras o frases que se leen igual de izquierda a derecha, que de derecha a izquierda. Y es que algo mágico, esotérico, fascina en los palíndromos, como fascinan todos los espejos -espejo de palabras en este caso-, pues reflejan no sólo la realidad exterior sino que crean una complementaria, otra cara secreta que estaba oculta.

El obispo poeta (y santo) Sidonio Apolinar atribuye este palíndromo al propio diablo:

Signa te signa, temere me tangis et angis.

Roma tibi subito motibus ibit amor.

Estos otros son de más modestas procedencias:

La moral, claro, mal.

Ataca o acata.

La col apartas hoy, oh sátrapa local.

Anita, la gorda lagartona, no traga la droga latina.

Onán enano ama a enana cananea, a enana cananea ama Onán enano.

Sotana = tanatos.

Sayonara paranoias

He intentado crear uno donde apareciera la palabra Jaén. Casi desisto.

En Jaén dábale arroz a la zorra el abad neaJ ne.

(Perdón)

Gracias al comentario de Xavi Torres disponemos ya (como Odiseo) de esta joyita:

ACÁ TIENE A JAÉN E ÍTACA

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¿Malos tiempos para la lírica?

El insomnio de las hormigas albinas. Alexandra Domíngez

El insomnio de las hormigas albinas. Alexandra Domíngez

Desde Concepción del Nuevo Extremo, “la ciudad de los lagartos venenosos” -donde no hay lagartos-, al sur de Chile, nos llegó ayer Alexandra Domínguez. Vino al sur de esta ciudad del sur, la ciudad del lagarto mágico -donde huyó la magia-, a leernos sus poemas dentro de la Poética 09 que ha organizado la Universidad Popular Municipal

Comentaba la pintorapoeta, con palabras de René Char, que un poeta debe dejar huellas y no pruebas, porque sólo las huellas nos hacen soñar. 

Una de las huellas que dejó fue este poema dedicado a la Elizabeth Bishop que visitaba al recluido “traidor” Ezra Pound.

ELLA

Va cada mañana a la casa de los locos,

entrega pasaportes al siglo diecinueve.

Lleva un cucharón de plata en la mano

y un violín envuelto en papel burbuja.

Va cada mañana a la casa de los locos,  

deja una piedra magnética sobre la repisa.

Pone una herradura bajo la cama

al diocesillo de los números impares.

Va cada mañana a la casa de los locos, 

piensa en qué trofeos para la felicidad.

En qué palabras para los cántaros rotos

donde tachan su cabeza los escolares.

Va cada mañana a la casa de los locos, 

calcula que alguien es todo lo que queda lejos

y dibuja con tiza un círculo blanco.

Alexandra Domínguez

Alexandra Domínguez

José Viñals

Paseando por Jaén hay días que tengo la suerte de topar con un poeta.