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Contra el running

Hoy, la noche del 16 al 17 de enero, deberían arder las lumbres de San Antón.

No hace mucho era ésta la fiesta popular tradicional de Jaén que más me gustaba. Por lo de fiesta, porque se organizaba por la gente -sin intermediarios- y porque mostraba con música, bailes, comidas, bebidas…una fisonomía y un temperamento; una cultura de aquí.

Como una actividad más dentro de la fiesta surgió hace años la carrera. Esta ha ido creciendo hasta tal punto que ha devorado “las lumbres” pasando éstas a ser como un colofón obligatorio y molesto de lo que realmente importa, y que es la carrera de  San Antón. El incremento de corredores de fuera, las ganancias de los negocios locales, la venta de la imagen de Jaén.. son las grandes razones. En estos tiempos no puede haber otras.

En 2016, una editorial de Jaén:  Piedra, papel, libros  publicaba el libro Contra el running. Corriendo hasta morir en la ciudad postindustrial, de Luis de la CruzNo es mal día para plantearse su lectura.

Para abrir boca aquí va esta reseña de Juan Pablo Herencia.

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Melenchón es?

¡¡Que se estrene ya!! ¡El día de San Antón! ¡Compartiendo cartel con carrera y lumbres! ¡En el Darymelia!

Mel_2

Este niño chiquito
se va a dormir,
y le haremos la cuna
en el torongil.
 
Este niño chiquito
no tiene a nadie,
lo parió una gitana,
lo echó a la calle.
 
Ea, la nana,
nanita, ea, 
los cominitos, madre, 
y alcaravea, 
los cominitos, madre, 
y alcaravea.
  Puede ver a este señor en el "Mazas"
Puede ver a este señor en el “Mazas”

Lumbres

Las lumbres de la Noche de San Antón son sin duda la mejor fiesta de Jaén. Al atractivo del fuego (todas llevamos algo de Nerón dentro) se une la ciudadanía en la calle tomando las plazas, compartiendo vino, rosetas y viandas varias y un cierto ambiente pagano, aroma a ritual ancestral que impregna la por lo general muy fría noche del 16 de enero.
Nada que ver con las casposas, consumistas y ruidosas fiestas patronales plenas de señoritos de los de antes (terratenientes) y de los de ahora (políticos varios).
El fuego todo lo purifica o, al menos, lo quema.