La isla del aceite

Poco después de la famosa disputa entre Poseidón y Atenea, las hijas de Anio: Elais, Eno y Espermo se asentaron en Jaén.

En sus fértiles tierras el olivo, la vid y el trigo convivían en armonía. Pero, un aciago día, Midas, rey de Frigia, pasó por allá y quedó prendado de la belleza y bondades de Elais. Cautivola con su poder y, desde entonces, el oro líquido brota sin descanso anegándolo todo.

La primera en morir ahogada fue Espermo. Le siguieron todos los demás.

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