La calle es nuestra

Fragmento del Jaén de Eleazar. Artjaen09

El espacio público debería parecerse a cualquier cosa menos a un territorio. No es de nadie, no tiene fronteras, no hay que defenderlo, ni restringir el acceso, ni colocar el cartel de reservado el derecho de admisión.

Ordenanzas para regular la convivencia en Granada, prohibido jugar a la pelota en Sorihuela de Guadalimar .., nada nuevo. Manuel Delgado en un interesante artículo titulado Apropiaciones inapropiadas. Usos insolentes del espacio público en Barcelona (ver aquí) decía:

“…..La situación era inaceptable y era indispensable una actuación enérgica que «limpiara» los exteriores urbanos de presencias y conductas inconvenientes y que lo hiciera por la vía normativa y policial. Fue ese clima de «ley y orden» lo que llevó a las autoridades municipales barcelonesas a la aprobación urgente de una legislación especial que se presentó en el otoño de 2005: la «Ordenanza de medidas para fomentar y garantizar la convivencia ciudadanas en el espacio público de Barcelona», destinada a «preservar el espacio público como un lugar de convivencia y civismo», pomposidad retórica que servía para disimular el establecimiento de un estado de excepción o incluso de un toque de queda para los sectores más estigmatizados de la sociedad.

Se trataba de generar un auténtico entorno intimidatorio con los sectores más vulnerables y más ya habitualmente vulnerados de la población. Todo ello con la función de disciplinar esa vida pública en la que no había sido posible mantener a raya las expresiones de desafecto e ingobernabilidad, ni de camuflar la pobreza y la marginación social. Las mismas autoridades que hacían la vista gorda, protegían o protagonizaban actuaciones urbanísticas o inmobiliarias depredadoras y destructivas –casi siempre del todo legales– se ensañaban con «la práctica de juegos en el espacio público», «limpiarse o bañarse en las fuentes», «utilizar los bancos públicos para usos diferentes a los indicados»… El resultado de lo que no era otra cosa que una versión posmoderna de la franquista Ley de vagos y maleantes no podía ser más significativo de quienes consideran nuestras autoridades que son los enemigos públicos números uno del ciudadano. En un documento interno de enero de 2007, la Guardia Urbana informaba que las denuncias recibidas desde el momento de aplicación de la Ordenanza, un año antes, aumentaron de 60 a 838 por lo que respecta a «actividades que adoptan la forma de mendicidad», de 83 a 4.280 por «servicios sexuales», de 350 a 10.340 en el apartado de «pintadas y carteles», de 312 a 8.369 en el de «consumo de bebidas alcohólicas» y de 256 a 17.334 en el de «venta ambulante».(….)”

Marlon de Azambuja interviniendo en Jaén

En este contexto y, a pesar de formar parte de la programación paralela de Artjaen 09, actuaciones como la del artista brasileño Marlon de Azambuja (intervenciones las denomina él) en la calle San Clemente, tienen aire  subversivo.

Intervención de Marlon de Azambuja

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