
Al contrario que en la televisión -puedes cambiar de canal o apagarla-, la prensa -puedes pasar página-, la publicidad en las calles tienes que tragártela inevitablemente. Hasta hace poco desconocía que el abuso de elementos “no arquitectónicos” que alteran la estética y la imagen del paisaje se conoce como contaminación visual. La foto es la prueba de que en Jaén no estamos faltos de ella.
Señala Fernanda García en un artículo que localizo en Internet que:
Esta situación no sólo atenta contra la belleza del espacio urbano, sino también sobre la lectura poco clara que tienen los individuos del mismo, dificultando la identificación del habitante con su ciudad.
Una ciudad con contaminación visual denota un estado con falta de política para la ciudad, con una regulación deficitaria o inexistente del espacio público y privado. Así las ciudades se convierten en escenarios de millones de decisiones individuales despreocupadas por su entorno, que conviven formando un caos difícil de asimilar por el ojo humano.






















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